Metodología Agile: Personas por encima de procesos por Fernando Hidalgo

Claves de la metodología Agile

Con este post, Andalucía es Digital arranca con un ciclo de artículos que nos acercarán, desde la perspectiva de expertos, a las últimas novedades y tendencias en la Sociedad y Economía Digital. Comenzamos esta serie de firmas invitadas con Fernando Hidalgo, CEO de la empresa Sopinet, que nos hablará sobre la metodología Agile aplicada al emprendimiento ¿Qué son las metodologías ágiles? ¿Cuáles son sus ventajas y qué claves son necesarias para implantarlas en tu empresa o startup? Descubre más aquí:

¿Qué es Agile?

Si hay una frase que resuma con soberbia facilidad lo que es Agile es: “Personas por encima de procesos”. Y es que, en el marco de las metodologías ágiles, los procesos son muy importantes, pues marcan la hoja de ruta de cada una de las acciones que hay que llevar a cabo; sin embargo, siempre, por encima de cualquier proceso que se defina, están las personas.

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Cuando hablamos de Agile su definición nos lleva a un concepto relativamente nuevo, como la mayoría de los términos que no nos atrevemos a traducir alegremente por no querer enturbiar su incompleta definición, y digo incompleta porque, al ser reciente, está en constante revisión y construcción.

El término Agile aparece hacia el año 2001 (aunque para entender bien el concepto habría que remontarse a los años 50 y la aparición de LeanManufacturing) cuando un grupo de entusiastas se reúnen en torno a las últimas metodologías de desarrollo de software aparecidas, tales como Scrum o XP entre las más famosas. Como ellos dijeron, “simplemente”: Estamos descubriendo formas mejores de desarrollar software.

Medodología Agile: curiosos principios

Los principios de Agile, aplicados al desarrollo de Software, son, sin duda, todo un reto y una nueva fórmula, estimulante y con buen resultado para ciertos trabajos y problemas frente a las metodologías más tradicionales en esta materia.

Del encuentro al que antes nos hemos referido surge el manifiesto ágil, que comprende cuatro puntos principales:

  • Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas.
  • Software funcionando sobre documentación extensiva.
  • Colaboración con el cliente sobre negociación contractual.
  • Respuesta ante el cambio sobre seguir un plan.

Sin embargo, estos principios no son fáciles de aplicar. A medida que los equipos de trabajo tradicionales intentan ponerlos en marcha, se enfrentan a desafíos que, en ocasiones, son muy difíciles. ¿Por qué? Los cuatro principios de Agile ponen en entredicho los métodos de control que habían imperado en la Era Industrial y, por lo tanto, priorizan o buscan asuntos que, hasta ahora, se ocultaban o se ponían en un segundo plano.

Algo más que desarrollo de software

Es por este motivo que Agile evoluciona a algo más que una metodología de desarrollo de Software. De esta manera, movimientos como Conferencia Agile Spain, que se repite anualmente en nuestro país, nos muestran una clara representación de lo que Agile es capaz de abarcar en su extensión definitoria.

Una de las claves es que los cuatro principios ágiles necesitan ser entendidos, integrados y potenciados por el resto de áreas de la organización: Recursos humanos, Gestión, Modelo empresarial, Marketing… y eso deriva en rebautizar el concepto de Agile como una filosofía, como una forma de ver la vida; algo más abstracto y más grande que abarca en sí mismo muchas otras implantaciones y llega a sectores para los que no estuvo ni pensado ni diseñado.

Ahí es donde Agile vuelve a atraer nuestra atención, la atención de cualquier persona que desee conocer o investigar otra forma de hacer las cosas en el plano empresarial.

¿Cuáles son las ventajas de Agile?

Evidentemente, las ventajas no siempre ocurren así, pero expondré aquí las que, desde mi experiencia, han ocurrido con la implantación de la metodología Agile:

  • Agile añade un salario emocional, un intangible, a cada persona que trabaja en una organización con bases ágiles. Eso hace que se consiga retener mejor el talento y que las personas de la organización se encuentren más cómodas.
  • Hacen que se explote y desarrolle al máximo la creatividad. En una organización sin presión es más fácil que se desarrolle la creatividad y se trabaje mejor. Cierto es que la presión aparece por sí sola de manera natural a través de las tensiones cada día, pero las metodologías ágiles se ocupan de aliviar esas tensiones trabajando con ellas y sacándolas fuera en lugar de ocultándolas.
  • Otra forma de vivir el trabajo: Realmente las metodologías ágiles y sus principios transforman a la empresa tradicional y pasan de la jornada que necesitamos echar para ganarnos nuestro salario, a la actividad con la que nos sentimos bien y a la que dedicamos gran parte de nuestras vidas.

Descubriendo (y aplicando) Agile

¿Cuál es mi experiencia con Agile? A finales de 2012 comencé a trabajar por cuenta propia con la marca Sopinet. Tan solo unos meses después de comenzar, y debido al gran volumen de trabajo que tenía, se incorporó al equipo una persona; y a los pocos meses ya éramos cuatro.

Desde el primer momento, tuve claro que no quería tener conmigo a trabajadores sino a compañeros, y, de la misma manera, deseábamos poder trabajar con los clientes como miembros del equipo, compartir un proyecto común con ellos e intentar ofrecer nuestro mejor servicio.

De forma natural, nuestra marca partía de unos valores con los que nos sentíamos cómodos:

  • Transparencia: Queríamos ser lo más transparentes posible tanto con nuestros clientes como entre nosotros.
  • Aprender de nuestros errores / Sin miedo: No rechazar la aceptación de un error, sino aprender de ellos abiertamente y con confianza.
  • Valor humano: Las personas son lo más importante en nuestra organización, primero están ellas y después  todo lo demás.

Y así, fuimos construyendo un proyecto común que culminó en la fundación de Sopinet Software S.L. a finales de 2014. Ese año nos invitaron a CAS2014 en Barcelona para compartir nuestra experiencia con Lean Startup y fue cuando descubrimos que todo eso que nosotros estábamos intentando aplicar en transparencia, comunicación, aceptación… se desarrollaba dentro del marco de agilismo.

Por tanto, y a pesar de ser una empresa de tecnología, llegamos a Agile a partir de sus principios más humanistas antes que de su implementación más técnica; una circunstancia tal vez poco habitual, aunque, en mi opinión, necesaria y natural.

Nuestras bases ágiles

Cuando técnicamente queremos implementar Agile y utilizar alguno de sus marcos de trabajo, como Scrum, todo el mundo se echa las manos a la cabeza, comienza a poner nombres a las personas, roles, reuniones, fechas… y sí, todo eso hay que hacerlo, pero antes hay que tener claras las bases del ‘agilismo’, algo que es altamente recomendable. Estas son las nuestras:

  • ¿Queréis? Una de las cuestión básica para asumir mecanismos ágiles es que el equipo esté dispuesto. Esto no siempre ocurre: hay gente que prefiere llegar al trabajo y hacer lo que sea que tenga que hacer y que le ordenen, defenderse de cualquier error y comportarse como un autómata de 8:00 a 15:00 horas. Los métodos ágiles no son cómodos, y hay gente que no quiere trabajar con ellos. Por eso, lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Queremos trabajar con Agile? No es una pregunta fácil, es un reto importante.
  • Poca infección y mucho entusiasmo. No está de más que cuando se comienza a formar un proyecto con base Agile las personas del equipo no estén demasiado ‘infectadas’ por los métodos tradicionales porque a veces es difícil salir de los esquemas aprendidos. Por el contrario, si hay personas que conocen bien fórmulas de trabajo más tradicionales, pero necesitan un cambio y tienen el entusiasmo y la confianza para impulsarlo, también permitirán que el grupo se desarrolle.
  • Transparencia. Que todo el equipo tenga acceso a toda la información disponible, sea de su área o no, es algo básico para lo que se intentará después en un modelo Agile. Especialmente importante es que todo el mundo conozca la situación financiera de la empresa, así como los salarios de sus compañeros. No podemos esperar un modelo de empresa maduro y desarrollado si no tenemos una total transparencia como base.
  • Comunicación. La comunicación debe ser apropiada. Expresar desde el yo, saber diferenciar la observación de la opinión, saber indicar lo que siento, lo que necesito, lo que prefiero. Establecer fórmulas que garanticen el respeto y una comunicación horizontal, mantener alta la escucha activa hacia los demás.
  • Autonomía. El encargado de hacer una tarea debe ser el máximo responsable en la decisión de cómo hacer dicha tarea. Un tercero podría indicar qué hacer pero nunca debería decidir cómo hacer, en caso contrario no les permitiremos madurar y asumir sus responsabilidades como suyas y no como un deber para un tercero.

¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia dónde va Agile?

Es probable que nuestro puerto sea el mismo que el de Agile… o tal vez puede que no. No es grave: las metodologías ágiles son variadas y dispares además de estar en constante evolución. Sólo hay que cumplir los principios ágiles (y a veces no todos) para considerar que estamos haciendo Agile, así que imaginad la de implementaciones que se consideran hoy Agile: LeanStartup, Scrum, DragonDreaming, Holacracia, Sociocracia, Mindfulness…

En nuestra experiencia, Agile tiene aún un reto importante que superar, y es la composición de un modelo realmente horizontal, o en su defecto, tener la capacidad de dotar a la entidad de identidad propia, que sea la organización un ente en sí mismo y no la organización de un número determinado de personas o socios.

Superar ese reto haría que las bases y las consecuencias de Agile se magnificasen. Sin embargo, una implementación así no es fácil a pesar de que algunos modelos como Holacracia o Sociocracia lo intentan. Quizás tener bien definidos los roles y funciones de cada persona y los procesos de entrada y salida de la empresa, así como una fórmula de participación permanentemente dinámica y compartida entre todos los que pasen por la organización sean un buen complemento para nuestras bases Agile.

Lo más importante, no lo olvidemos, es que en la Era del Conocimiento y de las metodologías ágiles, tras la muerte de la Era Industrial y el Command & Control… es fundamental poner a las personas (sus deseos, inquietudes, sentimientos…) por delante de cualquier proceso o circunstancia. Eso es Agile.

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