El despliegue de redes de telecomunicaciones: Modelos de inversión (II)

Redes de Telecomunicaciones modelos de inversión

Este post es la segunda y última parte del artículo del mismo título de José Antonio González Abreu, publicado el pasado 20 de julio, y en el que se aborda la problemática para la implantación de las redes de telecomunicaciones de nuevas generación, así como los diferentes modelos de inversión y el papel que deben jugar las administraciones públicas y las empresas para su desarrollo.

Consulta en este enlace la primera parte del post: El despliegue redes de telecomunicaciones

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Los fallos de mercado y la intervención pública. El fomento de la oferta

Si en la primera parte de este post describimos algunos mecanismos de intervención pública desde el lado de la demanda, a continuación lo haremos desde el lado de la oferta de servicios, esto es, intervenciones públicas destinadas a que la cobertura de redes NGA (Next Generation Access) sea la máxima posible. Así, el ciudadano, la Administración o empresa tendrán a su disposición para contratación servicios de acceso a internet de muy alta calidad.

Aunque existen fórmulas mixtas y más o menos complejas administrativa y financieramente hablando, los modelos típicos de fomento público de oferta de servicios (y por tanto de extensión de cobertura de redes) son dos y en ambos se precisa de inversión directa de fondos públicos para inversiones que suelen ser cuantiosas:

  • El despliegue y la gestión de redes por parte de la Administración.
  • La subvención del despliegue de redes por parte de los operadores de telecomunicaciones.

En el primer esquema es la propia administración la que financia, construye y gestiona una red en aquellas zonas en las que no haya cobertura; la administración incluso puede llegar a comercializar los servicios finales a los usuarios. Como podrá suponerse el desembolso económico es muy alto, y conlleva además una estructura pública potente para gestionar la construcción y posterior operación, gestión y comercialización de la red.

A pesar de que ha habido varias iniciativas de este tipo, es una opción realmente compleja por razones tanto técnicas como regulatorias y normativas, motivo por el que no han proliferado mucho en los últimos años. En España la iniciativa activa más relevante de despliegue y operación de red es la de ASTURCÓN, red de fibra óptica del Principado de Asturias.

El segundo esquema de fomento de la oferta y el que con más profusión se ha utilizado en España ha sido el de la concesión de subvenciones a operadores para que desplieguen red en aquellas zonas en las que no existía cobertura de determinado servicios.

En este modelo, la administración concede ayudas a operadores para que sufraguen parte de los costes que conlleva un despliegue de red; evidentemente solo se conceden ayudas en aquellas zonas en las que hay déficit real de cobertura de servicios.

Al tratarse de fondos públicos es fundamental que este proceso de concesión de incentivos respete escrupulosamente los principios de concurrencia (evitar limitar injustificadamente el número de candidatos que puedan optar a las ayudas), transparencia (poner en conocimiento de los operadores los criterios de valoración de solicitudes así como las condiciones y obligaciones de ejecución) y neutralidad tecnológica (no imponer soluciones tecnológicas concretas para alcanzar los objetivos buscados).

En materia de banda ancha muchas de estas condiciones vienen impuestas desde la Comisión Europea (para más información se pueden consultar las Directrices de la Unión Europea para la aplicación de las normas sobre ayudas estatales al despliegue rápido de redes de banda ancha).

En este modelo es importante recalcar que el propietario final de la red será el operador privado. La empresa o empresas beneficiarias se encargarán de la construcción, operación, mantenimiento y explotación comercial de la red. Sin embargo, al tratarse de una red financiada total o parcialmente con fondos públicos, recaen sobre el operador una serie de obligaciones que ha de cumplir, como por ejemplo “alquilar” el uso de esa red a terceros operadores que estén interesados en prestar servicios en la zona en cuestión o, en determinados proyectos, devolver dinero a la Administración en función de la rentabilidad que esté alcanzando la red.

El factor ciudadano. Modelos colaborativos e iniciativas bottom-up

Hasta ahora hemos recorrido los posibles modelos de inversión de redes en los que el promotor o impulsor de la iniciativa era o el sector privado (operadores de telecomunicaciones) o el sector público (administraciones). A continuación abordaremos algunas tipologías de iniciativas ciudadanas que tienen como finalidad dotar de  acceso a internet de calidad a una zona sin cobertura. En la literatura a estos modelos se les suele conocer como bottom-up (de abajo a arriba).

Una variante de la primera de ellas ya ha sido abordada en apartados anteriores, y es la de agregación de demanda. Un grupo de ciudadanos (o de pequeños comercios o empresas) contactan con un operador de telecomunicaciones para que despliegue red en su zona, a cambio de garantizarle un número de contratos de una duración negociada.

Otra opción interesante, y explorada en la Europa nórdica y Reino Unido, es la de compartición de costes de construcción de la red entre ciudadanos y operadores. Ejemplos de este tipo son los proyectos Fiber to The Farm (fibra hasta la granja) en la que propietarios de granjas y explotaciones agrícolas aisladas construyen ellos mismos las zanjas que posteriormente alojarán las canalizaciones necesarias para la red; de esta forma el operador ve reducidos significativamente los costes de despliegue.

Pincha en la imagen para ver el vídeo sobre este proyecto:

 

En España se puede destacar el proyecto colaborativo Guifi.net cuyo objetivo es “…resolver las dificultades de acceso a Internet de banda ancha en áreas rurales.” La iniciativa consiste en una red de enlaces inalámbricos, desplegados por voluntarios (ciudadanos, asociaciones de usuarios, cooperativas, autónomos y empresas) que permite llevar conexiones wifi a zonas en las que la cobertura de acceso a internet no era la deseada. Guifi.net nace en Cataluña, aunque se ha ido extendiendo en menor o mayor medida por otras comunidades.

Para ampliar información acerca de estas iniciativas colaborativas se puede consultar el interesante artículo publicado por Megas por un Tubo.

Ficha del autor: José Antonio González Abreu es ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad de Sevilla, experto universitario en Derecho de las Telecomunicaciones, máster en Economía de las Telecomunicaciones y con amplios conocimientos del sector tanto desde el punto de vista tecnológico como desde el estratégico, normativo y regulatorio. Cuenta con 15 años de experiencia en proyectos de telecomunicaciones y Sociedad de la Información impulsados desde el sector público andaluz. Actualmente es coordinador de proyectos orientados al fomento del despliegue de infraestructuras de telecomunicaciones en SANDETEL (Sociedad Andaluza para el Desarrollo de las Telecomunicaciones)

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