Claves para el desarrollo sostenible de la smart city

Las nuevas tecnologías impulsan un nuevo modelo de ciudades en las que la ciudadanía puede acceder a novedosos servicios dentro de un nuevo entorno urbano. ¿Cuáles son los vectores que marcan una estrategia pública de desarrollo sostenible de la smart city? Claves en este post de Ovidio González de Uña.

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Tendencias que sustentan el desarrollo sostenible de las ciudades inteligentes

Las ciudades están ofreciendo nuevos servicios a sus ciudadanos gracias a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), que juegan un papel vertebrador para dotar a la ciudad de inteligencia. Esta evolución de las ciudades responde a lo que se conoce como ciudad inteligente (smart city), siendo el sector público uno de sus principales actores para fomentar el desarrollo de las mismas por parte del sector privado y, posteriormente, actuar como cliente de dichas soluciones.

En paralelo, desde hace unos años estamos observando cómo la economía digital permite ofrecer de forma sostenible y viable novedosos servicios TIC cada vez más personalizados. Entre otros factores, esto es posible gracias a dos tendencias, identificadas por Chris Anderson y Peter Diamandis.

  • En el año 2004, Chris Anderson escribe un famoso artículo publicado en la revista Wired que utiliza el término “Long Tail” para describir nuevos modelos de negocio que estaban siendo aplicados con notable éxito por empresas como Amazon, Netflix o Rhapsody (actualmente Napster). Hasta hace relativamente poco tiempo era globalmente aceptado que la mayoría de las actividades humanas seguían una distribución de Pareto y que en el mundo empresarial se traduce en que el 20% de las referencias generan el 80% de los beneficios. Por el contrario, los modelos “Long Tail” nos indican que es posible diseñar novedosos modelos de negocio apoyados por la tecnología, que permiten romper la distribución de Pareto y explotar de forma viable y sostenible los mercados de nichos.
  • Por otro lado, Peter Diamandis en su libro “BOLD: How to Go Big, Create Wealth and Impact the World” nos destaca que la virtualización de los productos y la democratización de la tecnología hacen que el coste de los nuevos servicios digitales tienda a cero y facilitan la cooperación de las masas para buscar soluciones disruptivas (innovación abierta). Por ejemplo el teléfono inteligente que llevamos en nuestro bolsillo tiene la misma capacidad de cálculo que un supercomputador de principios de los años 90 y ha conseguido desmaterializar la cámara de fotos, la cámara de vídeo, el GPS, el bloc de notas, etc y a un coste que cada vez es más bajo. Adicionalmente, la población conectada a internet no para de crecer y los recursos tecnológicos, disponibles sólo para una elite hace veinte años, se han democratizado. Cada vez hay más talento disponible con fácil acceso a nuevas tecnologías, para aquellas organizaciones que lo sepan explotar.

Es factible pensar que el empuje de estas tendencias lleven a una evolución de los servicios de las ciudades inteligentes, compaginando los dirigidos a una mayoría de ciudadanos (luminarias inteligentes, servicios de recolección inteligente de basuras, detección e información de plazas libres de aparcamiento, monitorización de la red de agua, servicio en movilidad de cita previa médica, etc) con otros más personalizados orientados a satisfacer, de forma sostenible, las necesidades diferenciadas de nichos específicos conformados por grupos de personas con intereses y necesidades particulares (servicios digitales para ayudar a enfermos crónicos, servicios de movilidad personalizados, mejora de la autonomía e independencia de personas dependientes en su propio domicilio, servicios de auditoría energética en remoto y personalizadas, etc).

Las administraciones públicas pueden contribuir a este reto impulsando nuevos instrumentos públicos y nuevas formas de trabajar que permitan generar confianza al sector privado, acceder a talento externo multidisciplinar para detectar y solventar los problemas de las ciudades, utilizar metodologías que permitan identificar de forma objetiva los servicios que realmente tienen demanda entre la ciudadanía y finalmente buscar modelos que permitan ofrecer estos nuevos servicios digitales de manera viable y sostenida en el tiempo.

Vectores para el desarrollo sostenible de las ciudades inteligentes

Una estrategia pública que fomente el desarrollo sostenible de las ciudades inteligentes debería contemplar al menos los siguientes vectores:

1- Estandarización de datos

La estandarización de los datos que genera la ciudad permite ofrecer seguridad a las inversiones que se realicen, fomentar la competitividad empresarial y favorecer la exportación de las soluciones a terceros países. Esta estandarización no se ha de limitar a los datos de generados por los distintos sensores desplegados por la ciudad, sino que también se deberían estandarizar los datos que generan los propios ciudadanos (historias clínicas, datos de movilidad, consumos de agua, luz y electricidad, etc.).

El objetivo es que garantizando que se cumple estrictamente el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) los ciudadanos tengan acceso a la información que ellos mismos generan en un formato estándar, sencillo y fácilmente procesable por un ordenador, para que con la ayuda de terceras partes puedan extraer el valor contenido en los datos y tomar las decisiones oportunas. Para ello se recomienda que en el desarrollo de las nuevas soluciones se apliquen criterios de privacidad desde su diseño.

Un ejemplo de estandarización de los datos generados por los propios ciudadanos lo tenemos en los Estados Unidos que han fomentado estándares en ámbitos como: historias clínicas (Blue Button) y suministros contratados por el ciudadano (Green Button). Así el Green Button ha permitido ofrecer a los consumidores eléctricos nuevos servicios digitales personalizados para realizar auditorías energéticas de sus viviendas, elegir el vehículo eléctrico y la tarifa eléctrica más adecuada a su patrón de desplazamientos o para ayudarles a identificar y eliminar los consumos fantasmas de electricidad.

2- Equipos multidisciplinares

El abordaje de cualquier solución para la ciudad inteligente requerirá de un equipo multidisciplinar que permita ofrecer una visión 360 de la necesidad. En este nuevo escenario el trabajo de los especialistas TIC (ingenieros e informáticos principalmente) y el de otros perfiles profesionales (sanitarios, arquitectos, urbanistas, licenciados en turismo, financieros, etc) se entrelazan. Unos contribuirán en la misión de diseñar, desplegar y mantener las soluciones y otros en la de identificar problemáticas y necesidades de la ciudad en sus respectivas áreas de conocimiento.

3-Metodologías Lean e Innovación Abierta

La transición hacia ciudades inteligentes más sostenibles requiere por parte de los gobiernos locales de un trabajo iterativo (crear, medir, aprender) que permita ir acercándose a las soluciones realmente demandadas por los ciudadanos (metodología Lean Startup aplicado al sector público, por ejemplo) y que permita maximizar los beneficios públicos disponibles.

Hoy en día, las principales propuestas de soluciones para las ciudades inteligentes parten del sector empresarial que se centra en ofrecer soluciones que mejoren la calidad de vida de una mayoría de ciudadanos. Sin embargo, poco a poco se observa como esta tendencia empieza a cambiar tímidamente y como los diferentes actores públicos comienzan a utilizar la innovación abierta (Mercado de Ideas, Innocasting , retos, etc) para acceder a talento externo que permita identificar y resolver nuevas problemáticas o necesidades de las ciudades.

4- Integración de las soluciones en modelos de negocio sostenibles

El despliegue de soluciones TIC que generen impacto real en las ciudades inteligentes requieren que se cierre el ciclo de innovación para garantizar su perdurabilidad en el medio y largo plazo. Muchas de las experiencias que se están desplegando están sustentadas por ayudas financieras con un plazo de ejecución determinado, que puede provocar el abandono de la solución cuando este termine. En este sentido, se recomienda que las nuevas soluciones vengan acompañadas de propuestas que garanticen su perdurabilidad y viabilidad (compartición de soluciones entre varios ayuntamientos, puesta en valor de datos existentes, explotación de dispositivos sensores ya instalados, búsqueda de sinergias entre diferentes actores, etc). Un ejemplo es el servicio de movilidad sostenible del Ayuntamiento de Sevilla “Sevici” que permite ofrecer un servicio de alquiler de bicicletas 24×7 desde hace varios años gracias a las TIC.

Para integrar las nuevas soluciones de ciudades inteligentes en modelos de negocio que permitan la viabilidad a medio y largo plazo se recomienda utilizar desde el sector público las metodologías y herramientas que están utilizando las “startups” para lanzar nuevos productos y servicios al mercado. Algunas de estas metodologías y herramientas son las propuestas por Strategyzer y Xplane.

Ficha del Autor: Ovidio González de Uña es Ingeniero Superior Industrial por la Universidad de Sevilla y ‘MSc in Telecommunication Systems’ por la Universidad de Swansea (UK). Después de trabajar en British Telecom, Tecsidel y Ericsson comienza su andadura en Sandetel, donde desde el año 2007 presta sus servicios desarrollando instrumentos de apoyo al sector TIC andaluz. Actualmente está realizando un doctorado en el ámbito de la innovación.

Desarrollo sostenible de las ciudades inteligentes
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