Estrategia de Small Data

El análisis de datos es una de las claves en las que se apoya la transformación digital, pero ¿saben las empresas aprovechar toda la información que reciben? En la era del Big Data, muchos apuestan por centrar la mirada en los pequeños detalles que, en muchas ocasiones, marcan la diferencia. ¿Qué es y cómo aplicar una estrategia de Small Data en tu negocio?

Nadie discute que el Big Data, es una de las grandes palancas en las que se apoya la transformación digital. Las nuevas tecnologías ponen a nuestra disposición herramientas para aprovechar sus ventajas y, de esta manera, incorporar miles de datos sobre cualquier ámbito de la actividad de una marca y la de sus usuarios en Internet, pero ¿saben las empresas interpretar esa cantidad ingente de información?

Para muchos, esta abundancia de información no siempre es positiva y puede suponer un problema, una parálisis a la hora de poner en marcha una estrategia de marketing digital. A esto hay que unirle el hándicap que supone, tanto desde el punto de vista de la organización del trabajo, como de los costes, la incorporación de estas herramientas a una empresa, sobre todo en el caso de las pymes.

Small Data qué es y en qué se diferencia del Big Data

La nueva tendencia se denomina estrategia de Small Data, y se apoya en el dicho de que en ocasiones, menos es más. Aunque su denominación pueda conducir a error, las diferencias entre el Small Data y el Big Data no son tan importantes como su nombre indica.

Martin Lidströn define la estrategia de Small Data como “las pequeñas pistas que nos advierten de las grandes tendencias” y aboga por aplicarlo, tanto para pymes como para grandes empresas, como paso previo a la incorporación de soluciones de Big Data. En esencia, se trata de coger solo aquellos datos que más nos interesan, los que podemos interpretar de forma precisa y, a partir de ellos, iniciar, paso a paso, el desarrollo de nuestra estrategia digital.

En este punto, el caso que se pone como referencia es el de Lego que, tras años de caída de ventas y de grandes estrategia sin resultado, decidió apostar por una estrategia de Small Data y preguntar directamente al usuario qué podía hacer para mejorar sus resultados. La respuesta de uno de los encuestados fue la clave para que la multinacional recuperase el terreno perdido:

Claves de una estrategia de Small Data

Entonces, en qué quedamos ¿Small Data o Big Data? La respuesta pasa por una combinación de ambas. Como aseguran los expertos, una estrategia de Small Data se apoya en muchas de las herramientas del Big Data, pero solo toma aquellos datos que le interesan y que le pueden repercutir de forma directa en la toma de decisiones que tiene que afrontar en el día a día.

En este contexto se vuelve a recalcar la importancia de que menos es más. Podemos disponer de muchas herramientas de análisis de datos y tendencias, pero si no se saben utilizar o no sabemos de forma exacta qué información nos están aportando el esfuerzo es inútil. Por lo tanto, la primera clave es seleccionar las herramientas que más nos interesan y que sabemos interpretar.

A esta clave hay que unirle que una estrategia de Small Data tiene como referencia el factor humano, el trato directo y la relación con el cliente para tratar de averiguar cuáles son las tendencias, las posibles quejas o qué mejoras podemos incorporar a la marca o el servicio. La segunda clave es la escucha activa del usuario para tomar decisiones.

Con los datos que nos interesan y apoyados en la opinión real de los usuarios, la tercera clave de una estrategia de Small Data pasa por aplicar esa información y convertirla en banco de pruebas tanto en la comunicación, como en los servicios que ofrece nuestra marca. A partir de ahí, la cuarta clave, como todo lo que tiene que ver con el entorno digital, implica medir los resultados y comprobar si estos responden a nuestras expectativas.

Beneficios y herramientas de una estrategia de Small Data

A partir de estas claves, desde el punto de vista de nuestro negocio los beneficios de una estrategia de Small Data residen, básicamente, en:

  1. Aprovechar y emplear de forma práctica las herramientas de análisis de Big Data.
  2. Mantener una relación mucho más directa con el cliente, cuya opinión tenemos mucho más en cuenta.
  3.  Tomar decisiones de forma rápida en función de esa escucha activa con el usuario.
  4. Poner una base sólida a la estrategia de marketing en el entorno digital.
  5. Seguir avanzando en la interpretación de los datos para ir incorporando nuevas opciones.

A la hora de hablar de herramientas, éstas son las mismas que en las que se apoya el Big Data, pero utilizadas de una forma mucho más segmentada y personalizada en el usuario. De esta manera, una estrategia de Small Data cuenta con:

  • Elementos de análisis y medición de datos como Google Analytics o Google Trends, aunque focalizados en nuestro negocio y público objetivo. De la misma manera, en el uso de herramientas SEO para el posicionamiento en nuestro entorno más local.
  • El papel fundamental del Community Manager para la gestión y la escucha activa en redes sociales y el diálogo con los clientes.
  • La importancia de tener en cuenta el factor humano no solo se centra en las opiniones, sino también en los gustos y emociones de nuestra comunidad. ¿Conoces el neuromarketing y cómo aplicarlo en tu estrategia digital?

En definitiva, una estrategia de Small Data apuesta por centrar el foco en el cliente y, a través de herramientas TIC, establecer una relación cercana que nos reporte la información que realmente aporta valor y cuyo análisis se puede aplicar de forma rápida a nuestro negocio.

Estrategia de Small Data: pequeñas soluciones en la era del Big Data
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